viernes, 11 de enero de 2019

EL SUEÑO DE LAS MOLES DE CONCRETO



El año 83 arrancó un sábado. Agoreros de ropas evangélicas, decían que iba a ser un mal año, puesto que iniciaba labores mientras Dios estaba descansando. Algunos católicos-trinitarios, les enmendaban la plana diciendo que el día de descanso era el domingo, y que, al contrario, estaban iniciando el año de la mano de un Dios vigoroso, sonriente y sosegado.

En aquellos días, con mi hermano Kimba, visitábamos a cuanto sujeto quiera hacer una banda de rock and roll. Y nos importaba poco si el filarmónico era un ateo, un judío errante o un Testigo de Jehová. A veces el Kimba iba en plan de baterista y en otras, como segunda guitarra. Yo persistía en mis canciones a lo Bruce Springsteen, intentado copiar el vibrato de gente como Fernando Ubiergo o Salvatore Adamo. Desde inicio de los 80’s ya escribía sobre mí mismo, en primerísima persona, con la desesperada resolución de mostrar mi personal locura, sin medir reticencias ante aflicciones y complejos. 

Una mañana, llama alguien que dijo llamarse Eddy, Eddy Francisco Wenzara Zavala… Era el famoso Eddy, co-fundador de la primera discoteca New Wave de Lima, la “No-Disco”, quien estaba deseoso de ser el baterista de una banda punk. La cita era al costado del Banco de la Nación, un sótano que aún sigue ahí, en la segunda cuadra de Pardo, en Miraflores. Cuando llegamos, Eddy estaba en su batería, improvisando algo con sus amigos. Eddy le exigía al guitarrista que toque más rápido “como el de los Ramones”, decía. Pero al pelilargo muchacho de la guitarra se le hacía imposible seguir el tempo requerido por el afanoso Wenzara.

Al rato, el Kimba y yo nos enfundamos las guitarras y comenzamos a tocar “Al Barrio Miásmico” y luego “El Sueño de las Moles de Concreto”, canciones que luego saldrían en una maqueta llamada “Unidad Vecinal # 3-1981”. Pero la intención no avanzó mucho. El rostro destemplado de Eddy lo decía todo. El pobre había sido muy mal informado y esperaba encontrar a unos desarrapados punks, y no estos hijos de los 70’s, con letras en castellano y climas urbanos. Aunque mostró un poco de entusiasmo con “Triángulo de Blocks”, una canción larga e intensa, aunque lenta. De todas formas, lo último que nos dijo, fue: “Yo pensé que Uds. eran punks”. Y nos despedimos. No lo volvería a ver en muchísimos años.

A inicios del 2011, al amigo Eddy me lo encuentro en un paradero de la Av. Del Ejército, en Miraflores. Me saluda. No lo reconocí. Tuvo que identificarse y estallé en júbilo. Nos abrazamos y conversamos un corto momento. Le di mi teléfono y quedamos en vernos algún día. Ya no se pudo. El 13 de Mayo de ese año, es hallado muerto en su casa, tendido en el suelo y con rastros de sangre escarbando su nariz… Parece que es verdad eso que dicen que, antes de partir, la gente va por el mundo despidiéndose. 

Pero lo más horrible fue ver cómo la prensa tomó la noticia. Fue encabezado de algunos tabloides, pero no por ser quien fue, sino por ser vecino de un famoso conductor de programas de farándula, desencadenando titulares como "Misteriosa muerte en edificio de Peluchín", "Hallan muerto a vecino de Peluchín", y así por el estilo...

Tenía 49 años.

(Daniel F)




7 comentarios:

  1. Lo que vende más, siempre será noticia... Lastimosamente... Un fuerte abrazo amigo F. B-to Gutiérrez

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  2. Anecdotico, excelente narracion no conozco Lima pero me lo imagine ��,saludos Daniel ( mi hno puso de nombre a su primogenito "Daniel" me doy cuenta y con alegria de por que t admira.

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  3. ♫ Los pirómanos de la calle L no quieren ni desean conversar, mientras que los noctámbulos de la esquina alcaloide se van. Los nihilistas del tronco yuxtapuesto no pueden parar de hablar, pensar, mirar... ¿¡a quién condenar!? ♪

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