lunes, 8 de febrero de 2016

DEEP PURPLE - una púrpura orquesta entre malas lenguas


La crítica artística suele ser un mero ejercicio de opinión que, algunas veces, puede estar contaminada por cierta mala onda o una personal animadversión.Gracias a la crítica en la revista argentina Pelo, este disco no me interesó escuchar por un muy buen tiempo (no me juzguen, pe, uno era chibolo y todavía le hacía caso a la crítica)... Coincidentes opiniones en otros medios, acentuaron mi poco interés por oír tan ambicioso experimento.

Recién a finales del siglo XX, entre 1997 y 1998, mi interés por todo aquello que amaba en los 70s, tuvo un súbito destello, casi un incendio, y me aboqué a la indetenible tarea de retomar mis raíces. Fué así que conseguí en video (VHS) el concierto para grupo y orquesta que Deep Purple publicó en 1969. Fue fantástico. Si bien había mucho de lo que la crítica esbozó como antorcha para quemar este disco, pude encontrarle muchos puntos a favor que me hicieron disfrutar este concierto de principio a fin. Que había una "desunión entre el grupo y la sinfónica", sí, claro que la había. Que "el sonido no estuvo correctamente mezclado", también es cierto. Y en el video eso se aprecia mucho más, pues hay momentos en que la banda está tocando a todo tren, y la Orquesta está también dándole duro a las fanfarrias, pero estos últimos no se oyen!... Entonces el divorcio agranda su sombra y oscurece el resultado final. Desde ya que las limitaciones técnicas (8 canales, supongo, si no es menos), contribuyeron a que el disco no salga con el equilibrio sonoro con que debió salir. Pero haciendo a un lado todos estos detalles, las partes de rock y las partes clásicas, están muy bien logradas. Los solos de Blackmore, el trabajo de Lord, la voz del debutante Gillan que te despedaza, Ian Paice y Glover sosteniendo todo... 

la banda y el director de la Orquesta Sinfónica, Malcom Arnold

En fin. Para esta época (finales de los 60's), Purple ya era una máquina pesada para el rock. Pero sería después de este disco que conseguirían afianzarse como uno de los nombres más importantes y fundamentales en la historia, cuando en 1970 iniciaron esa seguidilla de aplastantes producciones que iniciaron con el inobjetable "In Rock". (Daniel F)







miércoles, 3 de febrero de 2016

CONFUSIÓN Y RENACIMIENTO - un disco de los machos


Cuando uno es joven, la confusión puede ser un acompañante perenne. Pero si esa confusión se prolonga, pues habría que preocuparse un poco. Para 1981 yo ya no era ningún adolescente, ya peinaba 20 veranos y un onanismo a todo galope. La radio aún era una compañera de traumas y era lo que nos salvaba del suicidio. Por ahí estaban Juan Enrique Krateil con su programa "Sólo Rock n Roll", Hugo Salazar con su "Caverna Subterránea" o Guillermo Llerena Godoy, con sus eternos "Musicalissimo". Fueron años donde comenzamos a esculpir nuestra personalidad y donde, en lo personal, establecí mis más férreas posturas ante las modas, la música, la industria cultural, la política y todos los fenómenos vanguardistas y contraculturales.

Pero la confusión puede asaltarte en cualquier momento. Resulta que en aquellos años de afianzamiento, cambiando de emisora, me sorprende una banda súper agresiva, sucia y con psicóticas ganas de ser un endemoniado vitriólico haciendo metástasis. No me gustaba, pero me daba curiosidad saber quiénes eran esos enfermos... Cuando termina la canción, el conductor dice: "esto fue lo último de Village People, con su canción Food Fight"... ¡Village People!  -dije en total estado de zozobra mental. ¡Mierda!... ¿Los que cantaban Macho Man?... ¿Qué le pasa al mundo? ¿Ahora escucharé a Julio Iglesias cantando un hardcore? ¿Jimmy Santi iniciará en el Perú un movimiento punk en contra del sistema corrupto y castrador? ¿Nuestro Presidente Belaunde saldrá con una cresta verde a dar un discurso?... Noooo.... 
Menos mal que aquello fue un episodio aislado en el mundo de la música. Aquel disco de Village People, llamado "Renaissance", significaba un "adiós" a la Disco Music y una manera de "renacer", de acomodarse a los nuevos tiempos, repletos de New Waves radicales, New Romantics, proto-emos, post punks, etc. Fue una producción que, obviamente fue un desbarrancado fracaso, quedando como una rareza que algunos fetichistas siguen tratando de conseguir.

Hace poco lo vi en una tienda, en vinilo, con la tapa maltrecha y atacada por el moho. Estaba a 7 soles. Hasta me dieron ganas de comprarlo. Pero -me dije- eso podría alimentar mis pretéritas confusiones y podría hacer una peligrosa regresión de la cual tal vez no me salve. De pronto me van a dar ganas de arrebatarle el estuche de maquillajes a mi tía Clodoalda para verme como un ochentero Blitz Kids, y salir a la calle como Boy George... Pero, amigos, ni así me podría ver más ridículo que Anel Townsend defendiendo al candidato Acuña. (Daniel F)





martes, 2 de febrero de 2016

DISCOS DE COVERS - entre la desesperación y el reto




Dicen que cuando alguien hace un disco de covers o comienza a reeditar sus propios trabajos en plan de "nuevas versiones", es que el pobre está a punto de besar la lona o está pasando por el peor de sus momentos. El caso del "Pin-Ups", disco de covers del gran David Bowie, rompe la conjetura. Pues estas versiones (en su voz, en las manos de los Spiders From Mars) adquieren una dimensión nueva e increíble, pero conservando la magia de sus orígenes. Recuerden que en la época en que salió (1973) Bowie había adquirido merecidamente el status de súper estrella, tras editar joyas como "Ziggy Stardust" (1972) o "Aladin Sane" (1973). Y estaba preparando un súper disco con una gira monstruosa basada en un siguiente proyecto que se llamaría "Diamond Dogs" (1974), que fue otro gran acierto. Así que este PinUps se desenvolvió por el mundo de los discos, no como el "recurso barato de un artista desesperado", sino más bien como una producción con vida propia, tan así que muchos punkrockeros londinense sitúan a este disco como de los más influyentes, por sus sólidas estructuras de vitalísimo rock and roll y por rescatar material de épocas bastante extraviadas, fundamentales para los orígenes del punk.



Pero si, pz, los discos de covers suelen ser eso, recursos baratos para artistas a quienes el talento ya caducó. O (para no desentonar con el anterior post, el de Lou Reed) también podría ser una manera más o menos solapa de zafarse de las cadenas de alguna discográfica que quiere algún disco "de lo que sea", y donde el grupo, para no dejarles a la compañía algunos temas nuevos, prefieren sacar un disco de versiones o de re-versiones de sus propias canciones, y que la discográfica de mierda, se joda!

Y lo otro es hacer un disco de covers como un respiro, como una pausa entretenida, para luego seguir con el trabajo en serio. Porque el reto de hacer un “cover” es que luego TU versión va a ser comparada con el original. Así que tampoco es tan fácil el asunto.  El primer cover que me impresionó, definitivamente fue "Con una ayudita de mis Amigos", canción de Lennon y McCartney (The Beatles) interpretada por Joe Cocker en Woodstock. Fue impresionante. Es tan poderosa y tan diferente del original, que muchos nunca supieron que era una canción de los Beatles.

Las versiones de Yes de temas de (otra vez) los Beatles o de Paul Simon ("América"), también son dignas de eterno elogio. Los Ramones tienen un disco de covers que, francamente, no estuvo muy a la altura de las expectativas (pero bueno, qué esperábamos). Pero su cover de un tema de Tom Waits ("Yo no quiero crecer") fue lo único que salvó a su disco epitafio: "Adiós Amigos".

El que si NO se salvó fue el ofensivo "Thank You", disco de covers de Duran Duran, editado en 1995, que fue catalogado por varias publicaciones como "el peor disco de la historia". Auch!... Peor que el Metal Machine de Lou Reed, que ocupó el 2do lugar.

Tom Waits, sacando de apuros a gente como Rod Stewart o los Ramones

Yo todavía no me animo a sacar un disco de covers. Hace tiempo pensaba hacer uno con versiones de canciones de bandas peruanas. El asunto es que todavía sigo produciendo material propio, así que, por el momento ese proyecto está en pausa. Y los únicos covers que sigo cantando, son los de Fernando Ubiergo, el de los Saicos y "El Oso" de Moris. Espero algún día hacer un tributo a Salvatore Adammo, al asturiano Víctor Manuel o al rock argentino de inicio de los 70s (Nebbia, Vox Dei, Spinetta…), sólo espero que luego no me arrojen en el mismo ataúd que los Duran Duran… Tamaree... 
(Daniel F)

domingo, 31 de enero de 2016

¿EXISTE "EL PEOR DISCO DEL ROCK"?



Lógicamente NO existe tal estupidez. Pero cuando se habla sobre este punto, el trabajo de Lou Reed llamado "METAL MACHINE MUSIC", salta de la boca de los conocedores, cual liebre escapando de incendio.


La chismografia rock (que en este siglo se ha multiplicado hasta niveles peripatéticos) nos cuenta que Lou Reed estaba harto frente al (mal) trato de su compañía discográfica, pero no podía zafarse de ellos, pues le faltaba cumplir con un contrato que le exigía dos o tres discos más con la Empresa. Eso en tiempo-músico son por lo menos 2 años… ¡Pichula!... Entonces, de un plumazo, el bueno de Lou (que nunca fue ningún tonto) decidió reducir el lazo haciendo un disco doble cuya producción total demoró tan sólo 24 horas. Agarró su guitarra, la desafinó y él solito entró a la sala de grabaciones y le dijo al ingeniero: "graba". Durante una hora se dedicó a hacer ruidos y desfases, estrépitos y bostezos. Nada de su poesía, nadie canta, no hay secciones rítmicas… ¡Nada!... Una hora después, hizo lo mismo pero para el otro canal. (¡Caramba, no será Hendrix, pero no podrán negar que Reed era un profesional del estéreo!). Lo mezclaron (?), lo masterizaron (supongo) y listo. Ya estaba el gran disco. Los ejecutivos al escuchar semejante mamarracho, tuvieron serias dudas en editarlo. Lou los convenció (a medias, me imagino) de que aquello era un nuevo concepto dentro del vanguardismo, un experimento que sólo un genio como él podría lograr... "Que se agarren Pink Floyd y Mike Oldfield, que aquí llegué yo!"... Pastrulazo.

El disco salió y la gente fue rauda a buscar el "gran experimento sonoro". Al rato, ese mismo público comenzó a devolver aquella Máquina Metálica. Todos aducían "estafa", "bulla sin sentido", "una burla al sacrosanto templo del rock"...



Esta nota viene a colación, pues en ese didáctico grupo de Facebook llamado "Face Rock", uno de sus más activos socios (Fausto) puso un post sobre los peores trabajos realizados por grandes bandas, donde se incluían discos de Deep Purple, Rolling Stones o los horrendos Yes de los años 80. Y mi posición frente a eso era la misma que con la travesura de Lou, pues frente a una condena casi unánime, siempre saldrá alguien más bien agradecido por aquel menospreciado trabajo. Lo que para unos es una repugnancia sonora, para otros será una refulgente luz. No existe el "disco malo", sino el "poco apreciado".Todos los juicios en ese campo, terminan en las praderas de lo meramente subjetivo. 


Lo cierto es que en muchos casos, esos "discos malos" son el producto NO de “un bajón en el talento”, sino que son el resultado de perversiones salidas de las oficinas de la disquera, quienes obligan al artista a hacer cumplir los contratos, saliendo a la calle obras de los cuales no van a tener muy grata recordación (y peor nosotros, los fans, que casi nunca nos enteramos de lo que se juega detrás del encortinado empresarial). Otros artistas intentan COMPRAR sus propios contratos, con tal de zafarse de esa obligación. O, en su defecto, actúan como Lou Reed, sin importarle un soberano maní lo que vayan a decir los críticos o los fans, todo con tal de librarse de la disquera.

En mi caso, una vez firmé contrato por dos discos que debían salir en un plazo determinado. Cumplí con el primero ("El Origen de los Fundamentos") y seguí con mi vida. Al tiempo, los de la empresa me llaman y me dicen que ya estaban esperando "la siguiente entrega"... ¡Chucha! -pensé yo... ¿Tan rápido?... Y yo no tenía material como para un disco nuevo. Pero por esos días, muchos de mis conciertos estaban siendo grabados. Así que les dije a la Empresa que lo más rápido que podría entregarles era un disco en vivo. Lo escucharon, les gustó y lo editaron. Se llamó “En la Paradoja del Cero-47". Y la empresa le añadió: "Grandes éxitos en vivo". Menos mal que este trabajo fue super bien recibido, arrasando el tiraje en tan sólo dos días. Ah, y nadie fue a las tiendas a devolver el disco.




lunes, 25 de enero de 2016

¿EL TAMAÑO IMPORTA?


Eric Clapton dijo que SI. Los Pink Floyd también decían que SI, y delante de un sorprendido público sacaron uno con el doble del tamaño habitual. George Harrison también decía que SI, y sacó uno de triple extensión. Lógicamente estoy hablando de discos. De producciones discográficas y sus diversas maneras de extenderse a la hora de mostrarlas a la gente.

Últimamente muchas bandas peruanas, a la par de la moda en parcelas extranjeras, ya no hacen producciones de extensión habitual, recurriendo a esto que le llaman "EP", un disco de extensión pequeña que puede contener entre 4 o 6 canciones. Vale decir: una producción de unos 15 o 18 minutos. En los 60s, los EPs generalmente contenían 4 temas, y significaban algo así como "un avance de próximas ediciones", ediciones donde -a veces- no se incluía alguna del EP, quedando ese EP como una edición indesligable de toda la discografía del artista. Lo mismo sucedía con los llamados "singles", discos con sólo dos canciones, que servían más bien para promocionar a la banda.

Conjuntos locales como Serial Asesino, The Wolios, Sincronika, Kodigo Civil, Nostalgia, Radio Garage, Patanes, Energúmeno, Kuraka, entre muchos otros, han editado EPs. KURAKA, por ejemplo, anuncia una "trilogía de EPs" (vale decir, editar con poca pausa un triple EP como parte de toda una ambiciosa producción), lo cual es súper inteligente pues no te haces mucho lío por la configuración final de tus canciones, algo que, para maniáticos creativos, es estupendo. 

Muy al margen de aquellos que sueltan su material de forma gratuita (de "descarga libre" vía Internet), lo que me sorprende en la actualidad con este refulgente boom del EP, es que el costo para el público, resulten tan igual que una producción -digamos- "normal".
Mi compadre Salim, con su banda LIBIDO, acaba de sacar -para no desentonar con el entorno- un EP con 6 canciones. Cuando me dio la noticia, me alegré un montón porque yo sé muy bien lo jodido que es sacar un disco. Entonces le pregunté: "¿y cuánto le va a costar al público?"... Y Salim me dice: "Igual... Igual que cualquier otro disco nuevo"... Ahí sí que NO entendí.


Hace unos años sacamos una Ópera Rock llamada "La Ventana de los Cíclopes" y lo presentamos en el Parque de la Exposición. Y fue hermoso. Pero lo que nos angustiaba era NO tener el disco para esa fecha, pues las circunstancias habían demorado la fase de 'envoltura', pues tiene un paquete gráfico bastante exagerado. Ni cortos ni perezosos, la empresa Pánico Producciones, ideó una especie de EP o "mini play" (que también era otro nombre en el firmamento discográfico), donde estarían 5 canciones de esta ambiciosa Ópera. Y su precio fue de 5 soles. Como era de esperar, aquel disquito voló en pocos minutos entre las tres mil personas que nos acompañaron esa fabulosa noche. Es más: como la ausencia del disco "firme" se prolongó por 3 días, éste significativo "EP" se siguió vendiendo efusivamente en los lugares autorizados.


Todos sabemos que en el mundo de los escondrijos sexuales, el tamaño SI importa. Por el contrario, sabemos también que en el mundo de la política y las ferias electoreras, el tamaño del delito de los candidatos, NO tiene la menor importancia. Y al parecer, también en la música "el tamaño" ya pasó a mejor vida, siendo, a final de cuentas, el "tamaño" del precio o el "tamaño" de la calidad del producto, el que decidirá si el fan se acerca o no.

(Daniel F)

martes, 12 de enero de 2016

EL MAL INQUILINO







Yo pensé que ya había superado (un tanto al menos) mi inclinación a llorar desconsoladamente ante algún suceso luctuoso. Lo de Chris Squire (bajista de mis adorados Yes) o lo de Lemmy (Motorhead), me movió, pero me supe controlar. En cambio, la noticia de la muerte de David Bowie me cagó como no tienen idea.

Me levanté un poco tarde esa mañana (6 am), tal vez por ser lunes. Tomé mi odiado IPad (que la verdad no sé por qué no lo he lanzado por la ventana), y lo primero que veo es aquella demencial noticia. Mi primera reacción es la clásica actitud de negativa ante un informe que se cree imposible. Luego, cuando vi que todas las agencias repetían y corroboraban tan infausto suceso, me desplomé como un precario castillo de naipes. Y desde esa hora, hasta las 11 de la mañana, no paré de llorar. Me ahogaba, trataba de no ser tan escandaloso. Y me di maña para poder publicar algo en todas mis cuentas de Facebook, que es algo así como intentar exorcizar y aminorar la pena, a través de la comunión con otros dolientes. Fue terrible.

Lo que puse fue: "A pesar de toda la cultura que tengamos acerca de la muerte, ésta siempre será una dama que nunca es muy bienvenida... Es el espejismo que tenemos nosotros los fans, que imaginamos que la gente que admiramos tanto, nunca se van a ir... Que noticia más ingrata... GRACIAS X TODO, DAVID BOWIE."



Al medio día me fui al Mercado del barrio, compré camotes, choclo, limones y unas lonjas de tilapia, para hacer mi clásico e indiscutible tiradito acevichado, mi especialidad en la cocina... (la verdad, es lo único que sé hacer)... La salida me hizo respirar mejor y me tranquilizó. Menos mal que mi novia estaba en casa conmigo, que si no, no sé lo que hubiera ocurrido. Comimos, conversamos (en ese orden y a la inversa) y luego nos volvimos a meter a las computadoras y vimos que la bola por Bowie era ya indetenible. Todas las redes y las cadenas noticiosas se ocupaban de tan terrible evento. Me volví a sentir mal. Y me puse peor cuando vi el mensaje que puso IGGY POP, su gran amigo y compinche: "David, fuiste la luz de mi vida..."... Me destrozó el corazón, como destrozado debe estar el viejo Iguana por tan increíble pérdida.



Estuve así hasta las 4 pm en que teníamos que salir a unos asuntos. Regresé a casa y de ahí me fui al centro de Miraflores a dar de comer a los gatos. Estando por ahí, me fui al Centro Comercial Cantuarias, y me encontré con Cucho Peñaloza, otro devastado que había salido de su casa para no suicidarse. Conversamos un rato, hablamos de su último libro y luego me regresé a mi hogar.


Como dije, la muerte sigue siendo un mal inquilino en este mundo, morosa y malcriada. Sólo espero que cuando las luces se apaguen, me encuentren como a Bowie, sonriendo y con el mejor de los temples, como para que la muerte al menos se sienta un poco confundida... Maldita muerte hija de put...

Nuestro pequeño príncipe glam, se regresó a su planeta... Buen viaje!

miércoles, 2 de diciembre de 2015

UN AMÉN POR LOS RIESGOS ARRIESGADOS



A PROPÓSITO DEL NUEVO DISCO DE AMÉN

El arte que no corre riesgos, no debería llamarse “arte”. Una música que no aborde campos minados o latifundios prohibidos, no merece el esfuerzo de ser escuchada. Estas son ideas que siempre han rondado entre mis entendimientos en el campo de la canción, así como en las praderas siempre combustibles de las ideologías.

 Y el nuevo disco de Amén trae consigo ese riesgo, esa aventura que significa el hacer una producción en una época donde “el disco” ya no tiene ni la presencia ni la solemnidad de hasta hace unos buenos años. Con el agravante de ser –en el colmo de los riesgos- un disco doble, tal y como se hacía en la década de los 70’s. Y eso es seguramente lo que más me impresiona y agrada de este nuevo trabajo de Amén, su insistencia en un color sonoro que para tantos badulaques “modernos”, significa un “retroceso”, un “aburrido sonsonete nostálgico que ya debería de ser expatriado”. Idiotas.

Amén insiste con terquedad indomable, en una manera de componer y grabar canciones tal y como se hacía en los 70s, todo en primeras tomas, casi en vivo, sin artilugios tecnológicos que sólo sirven para disimular o cubrir ineptitudes interpretativas o para dar la falsa imagen de ser alguien “moderno”, a la moda… Con Amén todo es crudeza, inclemencia y severidad en su grado más vertiginoso, es caminar entre las más sonoras y peligrosas cornisas. Es blues y rock tal y como fue concebido en el lejano Delta. Y este “Somos la Gente” es la mejor prueba de ello.



Hay una comunión de ideas en Amén, una conexión de corazones ligados indefectiblemente a las raíces más pesadas del rock, llámese Purple, Zeppelin, Grand Funk o Uriah Heep, así como al pop sesentero y el funky. Y en esa conexión y comunión, están todos los integrantes, el chino Henry, el Nathan, Manuel y por supuesto, Marcelo, compositor y conceptualizador de todo este grato monumento al rock and roll.

Portada: Una presentación muy singular, producto de algún festín o de las visiones que se dan entre los reflejos de un whisky. Son la recreación de 2 de las guitarras de Marcelo (en donde vienen los discos) que incluye un afiche (como en los 70’s) y datos completos.

Síntesis: Amén lleva ya varios discos en el circuito y miles de conciertos en su movedizo haber. Hemos compartido cartel, hoteles y aeropuertos desde hace varios años. Y siempre es una muy grata y risueña experiencia estar cerca a estos Maestros. Y este disco (tal vez el mejor de su carrera) no hace más que re-afirmar el supremo momento por el que está pasando no sólo Amén, sino el circuito de rock peruano en general, donde las apuestas arriesgadas están desterrando a la comodidad de lo fácilmente digerible. ¡Bien por eso!


(Daniel F)

martes, 17 de noviembre de 2015

IMAGINARIO SÁNDWICH QUEMADO








La calle de La Bionda es una vieja angostura que tiene alrededor de 4 o 5 cuadras. Está llena de restaurantes, tiendas de ropa y snacks. Hay un puesto de periódicos donde puedes conseguir ejemplares de varios países, como también libros a precio de caramelo. El punto que más me gusta visitar es un pequeño rincón de música llamado Batuta, donde venden instrumentos, accesorios y discos. Allí suelo conseguir algunas reliquias en vinilo y cuerdas para mi guitarra, instrumento que no domino mucho, pero que me gusta acariciarla de cuando en cuando. En esta calle tan pintoresca, todo tiene un aire un tanto bohemio, y es la ruta preferida de muchos artistas. El Cactus y yo estábamos en una mesita del cafetín Torrado, disfrutando de unos deliciosos panes con algo que nunca pude identificar. Nunca he sido bueno para diferenciar el jamón del pollo o la carne de res del pescado, así como del tipo de verduras que ando comiendo: todo me parece pasto. Estábamos en lo más álgido de la conversa y la degustación de indescifrables menjunjes, cuando en eso llega Randy, un travesti no muy listo pero con buen culo. No es que me gusten este tipo de muchachos, pero si voy a tener por amigo a un delicado crisantemo, al menos que tenga algo bueno para mirar.

- ¿De qué hablan? -preguntó Randy.

- Acá, que el buen Cactus está queriendo convencerme que me una a su nueva banda... -le dije.

- Una de cogoteros, supongo... -dijo el Randy sonriendo.

- No, chivo de mierda... -exclamo el Cactus-. Uno de música electrónica.

- Él cree que tengo talento para componer canciones -le dije

- Yo creo que si -dijo Randy, mirándome tiernamente y dándome un ligero toque con sus dedos.

- Yo también lo creo -dijo el Cactus-. Lamento estar de acuerdo con esta delicada flor, pero tú, Renzo, tienes mucha facilidad para las melodías... Es un don muy especial que no todos poseen....

- ¿Y cómo se llama tu nueva agrupación? -preguntó Randy.

- Imaginario Sándwich Quemado. -dijo Cactus expandiendo sus manos en el aire, como si lo estuviera visualizando en una marquesina.

- Que idiota -dijo Randy.

- Tú que sabes, oe -dijo el Cactus-. Esto es en honor a uno de los grandes: el señor Frank Zappa... Algún día descubrirán que el bueno de Franky es el padre de todos estos algoritmos sonoros que ahora están haciendo bailar a esa retafila de reguetoneros de mierda.

- Yo le pondría: Las Pulgas Más Eléctricas... -dijo la Randy.

- ¿Y por qué "más"? -pregunté.

- Porque ya hay un grupito de menesterosos que se llaman "Las Pulgas Eléctricas"... -dijo Randy- Y Uds. serían "más" electrónicos...

- Este ta cojudo... -dijo el Cactus.

- Ahí anda la Tole -agrego la Randy-, un maricón de mierda que me quitó un chico hace unos meses. La odio. ¡Ay, me cae chinche!


Los tres hemos sido amigos desde muy chicos. Hemos estado juntos desde el colegio. Siempre sacando de apuros al dulce Randy cuando los bravucones querían pasarse de vivos con él. Una vez intentaron violarlo en el baño y el Cactus y yo tuvimos que enfrascarnos en una soberana pelea y agarrar a patadas a esos hijos de puta. Así que cuando Randy decidió dar el gran salto, siempre contó con nosotros. Cambió su nombre a Kuska, pero para nosotros siempre será el atolondrado de Randy.

Cactus resultó en algo más tirado a la música, más a la bohemia. Su nombre verdadero es Ricardo Santero. Desde chiquito estuvo con esos sueños de hacer una agrupación de rock, vivir sin hacer casi nada y tener muchas chicas alrededor. Es muy fan de Frank Zappa. Su primera banda se llamó Ratas Calientes, como un disco de Zappa. Y su última banda se llamó La Revancha de Chunga, como otro disco del finado Maestro. Con esta lleva ya un buen tiempo, aunque igual nadie les da pelota. Es duro el asunto musical. Estando ya establecido, seguramente la puedes pasar bacán. Lo duro es llegar hasta ese punto. Tocan de cuando en cuando y siempre les pagan muy poco... O nada. Solemos juntarnos acá, en el Torrado, casi ya como un rito, en las pausas que nos dan los medio días, como quien almuerza o saborea un entremés. A una calle está la sala de ensayo de Cactus, y en la esquina con San Benancio está la boutique donde Randy trabaja. En eso llega Renna, Renna Vrosovich, mi novia, la escultura más concupiscente que pueda haber circulado por este mundo. Llegó con todo ese garbo de chica autosuficiente, saludando a todos con su acostumbrado y alargado "hola chicooooos..."   


- Hola, chicooooss...

Todos la saludamos. Aunque el saludo de Randy fue un tanto displicente. No le cae muy bien. Peor aún, cuando vio a Renna asestarme uno de sus besos más cinematográficos. Llevo con ella 5 semanas y media. No me gusta mucho. Habla demasiado. Pero en el sexo es brutal. Así que mientras no se aparezca mi princesa soñada, seguiré revolcándome con esta hija de rumanos hasta que el prepucio aguante.

- ¿Supieron lo del Fashion Week? -preguntó Renna.

- Ni mierda -dijimos al unísono el Cactus y yo.

- Uy, eso estará de locos -dijo Randy con ojos de emoción-. La boutique en donde trabajo presentará unos cuantos modelos y su última línea en faldones y botas. Claro, todos son plagios de huevadas francesas, pero por ahí que la hacemos.

- A mi me han encargado supervisar la escenografía -dijo Renna. A lo que el Cactus y yo pusimos cara como que de muy interesados...

- Es la sexta versión en este país -dijo Renna- y va a contar con invitados de varios puntos del globo.

El Cactus y yo nos encodamos a la mesa y escuchamos aburridamente la larga perorata sobre un evento del cual no nos interesaba una mierda. Hasta que Renna dijo que, entre sus muchas funciones, ella tenía el encargo de conseguir a una banda de música electrónica para hacer de fondo, y que los presupuestos para este fin eran bastante abultados. El Cactus de pronto como que se despertó. Peló los ojos y congeló su rostro dejando abierta su boca. Parecía intentar decir algo, pero no le salían más que mudos balbuceos. Me miraba como pidiendo ayuda, pero el muy tarado estaba tan atragantado por la sobre-excitación, que no le salía ni un pincho. Tuve que hablar por él.

- Que casualidad, Renna, acá el Cactus tiene ya muy avanzado su nuevo proyecto de música electrónica.

- Ahora se llaman Endemoniado Sándwich Quemado... -dijo Randy.

- Imaginario! -corrigió inmediatamente el Cactus, sin abandonar su estado de alelamiento y sobre ventilación.

- Eso: Imaginario Sándwich Quemado. Y me estaba proponiendo formar parte de ella.

- ¿Y tú que sabes de música electrónica? -me preguntó Renna, con toda la sorna del mundo-. Nunca he visto que cargues entre tus músicas bajadas de internet, algo que se acerque a lo electrónico. Tú eres puro Elton John y huevadas de rock pesado. Además se va a ver muy sospechoso que en la banda contratada, esté el chico con quien me acuesto.

- No, no, Renna -se apresuró en aclarar el Cactus-, Renzo no está en mi banda, sólo era una propuesta, así como de amigos... Tú lo ves, está ahí, sin chamba, mangueando y gorreando almuerzos... Siempre está medio solo... Si no fuera por ti, este cojudo ya se hubiera lanzado de un puente...

Y así, tras esa breve pero contundente revisión de mis más personales letrinas, acabó mi corta e inexistente carrera musical. Se desvaneció mi exigua posibilidad de ingresar al mundillo de escenarios luminosos y mujeres fáciles. Sólo me quedó el consuelo de ver, con mucha gracia, al pobre de Cactus intentando salvar un posible laburo que lo podría sacar momentáneamente del ahorcamiento económico, y con buenas posibilidades para futuros pasos en el ramo de la música, territorio que yo no entiendo mucho, pero cuyas complicaciones conozco gracias a las revistas y a los pocos amigos que andan en chamba tan jodida.

Al final, el Cactus se fue con Renna hasta las oficinas del Fashion Week, mientras que la Randy también se despedía lanzándome un beso con los dedos. Tenía que regresar a su trabajo en la boutique. Así que me quedé ahí, solo, sentado por un rato más, con mi café a medio tomar y mi sándwich envolviendo algo que nunca pude identificar.


Bien dicen que la música puede ser muy agradable como chamba. Te pinta muchos pajaritos y algodonados cielos. Pero también se sabe que puede abandonarte en el momento menos esperado. Incluso, como ahora, que te abandona sin que ni siquiera hayas comenzado.