viernes, 22 de mayo de 2015

ESTANISLAO RUIZ FLORIANO

EL ÚLTIMO ROMÁNTICO EN UNA SEMANA QUE NO HA SIDO MUY ATENTA 



Estos últimos días de Mayo han sido devastadores. La muerte ha estado cosechando nuevos amigos entre el parnaso del rock local. A la lamentable desaparición física de Tito Rojas, de la banda Los Silvertons (16/5/15), se sumó la de Pancho Guevara, baterista de los Saicos (18/5/15), una bomba que, en lo personal, me golpeó demasiado y a quien –seguramente- le dedicaré un espacio en algún momento, cuando la congoja me deje. Ambos músicos, pertenecen a la gloriosa promoción de los años 60.



Pero el motivo de este artículo, es por otra triste noticia, la del fallecimiento de Estanislao Ruiz Floriano, una de las personalidades más insistentes y apasionadas por nuestro inestable circuito de rock, uno de esos tipos románticos que aparecen uno cada cincuenta años y uno de los pioneros en esto de la prensa underground (o “subterránea”) en el Perú. Su pluma estuvo recalcando hasta el último día de su vida por un encuentro con un circuito de rock con tonalidades propias, con una identidad y un reflejo que nos caracterice.

En 1972 edita una publicación llamada simplemente “Rock”, tan simple como un suspiro, pero tan sólida y contundente como una aplanadora. Desde esos días ya reclamaba un rock “cantado en castellano”, algo que, para muchos en la actualidad, les puede resultar inexplicable. Fue todo un precursor y un creyente acérrimo en aquella joven música que aún no terminaba de crecer.

Su vena insistente lo empujó a publicar más revistas: Rock del Sur, Rocka, New Wave, Son… Y hace muy poco, coronó su anhelo de publicar su primer y único libro: “No es Solo Rocanrol (el Lenguaje de la Ciudad)”, una serie de crónicas de aquellos años donde imprime su personalísima visión de este sonoro fenómeno de masas. Recuerdo que un día fui a la casa de Guillermo Llerena Godoy (otro fundamental en la música de este país) quien, a fines de los 70’s, me obsequió justamente un boletín llamado “Rock”, editado por Estanislao, donde anunciaba (o exaltaba) un nuevo conteo regresivo para el despegue de una escena rockera en el país. Aquel boletín catapultó mi imaginación y mi entusiasmo hasta los confines más inextinguibles. Vi que estaba por suceder algo en esta ciudad, algo grande, y yo quería participar de todo eso. Pocos meses después ya estaba dándole a los primeros ensayos con el futuro Leusemia.



Esta semana, definitivamente, no ha sido muy atenta, hubo ventiscas de fuego y ojos de tormenta… De la noche a la mañana, desaparecieron varios amigos muy importantes en la historia del rock local. Solo podemos decirles: GRACIAS, gracias por todo y a seguir en la pelea, tal como ellos siempre lo pregonaron.






miércoles, 13 de mayo de 2015

RÁPIDOS Y CONFUSOS - Mi día como impulsador

UNA LOCURA DE DEMENCIALES LOCURAS



El mundo de las empresas y el mercado, tiene sus propios códigos y jergas. Así que cuando la compañía de instrumentos musicales Music Market me dijo que necesitaba “dos impulsadores” para uno de sus días de remate y locura (“todo al 50 y hasta al 60%!!”), pues yo no sabía si querían que les consiguiera un par de desapacibles y rústicos fortachones para “impulsar” bultos o cargar corpulencias… o un par de señoritas de buenas formas y exorbitante glamour para “impulsar” los ojos y seduzca al boquiabierto cliente. Pasado el instante de confusión, les dije que yo, personalmente, me encargaría de llevar a estos antedichos e impulsados personajes.

Comencé a buscar guitarristas que conozcan del tema, pero por ser día martes y que el asunto era estar TOOOODO el día ahí, pues muchos dijeron que no. Pero logré conseguír al extraordinario guitarrista Max Antonio Peña, intérprete enraizado en la furia de los 70’s, que hace tributos a Sabbath y es parte de la banda del Dr. Poggy. Así que solo me quedó buscar el segundo elemento. Y para esto tuve que ir a la cola, en las afueras de la tienda. Allí encontré a Naldo, un compadrito que ya había visto tocando guitarra en el Centro Comercial Cantuarias. Le pregunté si quería chambear unas horas en la tienda, y ni huevón iba a decir que no. Listo, el equipo ya estaba completo, y estábamos totalmente decididos y resueltos ante el gran aluvión de clientes que ese día se esperaba.

Nuestro sector era el de guitarras y amplificadores. Nos pusieron amplificadores Fender Champion, Yamaha TR5, Pevey, Line6, Rumble, LowDown y la variable Mustang de la casa de Leonidas. Amén de todo el lote de amplis que estaban sembrados por la tienda. Guitarras habían mil, entre eléctricas y acústicas: Jackson, Yamaha, Gretsch, Takamine y cientos de Fender y su travieso hijito Squier. El asunto era orientar al cliente, hacer que prueben los instrumentos de su elección, que revisen bien lo que van a llevar, no empujarlos a comprar por comprar, sino que realmente sientan que el equipo que están llevando, es lo que realmente desean.



Las puertas se abrieron y comenzó el desquicio. Yo que pensaba simplemente sentarme a mirar y eventualmente pulsar alguna guitarra, de pronto me vi envuelto en una marea de consultas, preguntas, consejos, decisiones, advertencias, arbitrajes y correteaderas. Me vi ayudando a curiosos e indecisos, a desesperados y dudosos, a rápidos y confusos. “¿Cuál es mejor: Fender o Jackson?”, “¿Qué me recomiendas, este Mustang 2 o el Mustang 3?”, “¿Puedo probar este bajo?”, “¿Dónde están las trompetas?”, “¿Por qué la guitarra tiene 6 cuerdas si mi mano derecha solo tiene 5 dedos?”,  “¿Por qué para apagar mi compu, hay que ir al botón de INICIO?”, “¿Por que "separado" se escribe todo junto y "todo junto" se escribe separado?”, “Si hablan del Medio Oriente ¿dónde está la otra mitad?”, “¿Por qué si los borrachos siempre dicen la verdad, cuando están borrachos dicen que No lo están?”, “¿Por qué eres tan feo?”…



Fue una locura de demenciales locuras y desquiciados sucesos que se tornó en una locura de demenciales locuras y de desquiciados sucesos. Un loquerío que no se detuvo sino hasta las 8 de la noche. De pronto vimos la tienda semi-vacía, poblada de cientos de envolturas desoladas y vendedores agotados. El local parecía haber sido víctima de un tifón o de una turba de saqueadores y coleccionistas musicales. Fue un éxito total.




En líneas generales, me divertí como chancho en fango nuevo. Fue una experiencia muy linda y gratamente motivadora. Excitante. Pero ahora, cuando me pidan “un par de impulsadores”, mejor lo mando al Alex Joffre y al Hans Gamarra. Que para tifones, demencias y loqueríos, suficiente con mis gatos.


Toño, Naldo y yo, en la foto final al final de un gran día. ---- foto: Tania Martinez.


miércoles, 29 de abril de 2015

LA TABERNA - OTRO PEDAZO DE HISTORIA QUE SE VA




Uno de los primeros intentos por difundir un tipo de expresión un tanto proscrita, la dio la revista Ave Rok en 1984. El riesgo no solo estaba en sacar una publicación que informe sobre la actividad “un tanto extraña” llevada a cabo por artistas “un tanto extraños”, sino que estaba en organizar aventurados encuentros y actividades que intenten demostrar que aquello en lo que se habían metido, estaba en lo correcto.

En Noviembre de 1984, Ave Rok (Alfredo Rossell, Franklin Jáuregui y Co.) dieron inicio a la invasión underground, con dos recitales presentados con el nombre de “El Rock Subterráneo Ataca Lima”. En uno de ellos estaría la agrupación Del Pueblo (3/11/84) y en otra estarían las bandas Nieve Negra, Los Exigentes de Benito Lacosta, Leusemia y el debut de Wicho cantando en Narcosis (17/11/84). A pesar de ser bandas totalmente desconocidas, el aforo para ambos eventos quedó colmado hasta sus más apartados rincones, marcando un verdadero hito en la historia de la música independiente.



El local escogido fue un recinto ubicado en la cuadra 8 de la Av. del Ejército, en el distrito de Miraflores, sitio donde, por lo general, solo presentaban espectáculos criollos y vernaculares. El lugar era “La Palizada”, conocido también como “Caballero de Fina Estampa”, que tenía un anexo al costado llamado “La Taberna”. Justamente en esta “Taberna” se dio el gran encuentro, un espacio que volvería a ser tomado tiempo después, para otros eventos de rock alternativos hasta bien entrado los 90s.

Sobria y fina entrada de fina estampa.

Pues bien, este lugar, tan grande, tan clásico y tan tradicional (una construcción de antaño con mucha madera y tanta historia), está siendo desmantelado y demolido, para construir un edificio de varios pisos donde el vidrio y las lindas oficinas serán la nueva cara de esta calle.

Cuadra 8 del Ejército. Foto Google.



Si bien NO soy ni nostálgico ni muy apegado a las cosas del pasado, me pareció bastante oportuno el poder escribir algo sobre un lugar donde -podríamos decir- se inició la embestida de una música que terminaría por tomar las calles de la ciudad. De hecho, esta nota está pensada más bien para mis amigos más evocativos y reminiscentes, como también para curiosos, historiadores y puristas, pues todavía están a tiempo para tomar algunas fotos de este emblemático territorio, antes que terminen de derrumbarlo. Luego solo les quedará la resignación de mirar el pasado por Internet.     

Por aquí entramos para aquellas memorables jornadas. Foto Google.

lunes, 13 de abril de 2015

¿EN QUÉ RADICA LA FORTALEZA DE UNA BANDA DE ROCK?

Esta nueva publicación, surge de una pregunta que, humildemente, me hicieron en el Facebook. La pregunta venía de unos muchachos que componen un conjunto de rock, pregunta que está muy muy lejos de las clásicas interrogantes de entrevistadores “profesionales”, donde suelen caer incógnitas tan burras como “¿Cuántas fans tienes?” o “¿Por qué la F?”…   





¿EN QUÉ RADICA LA FORTALEZA DE UNA BANDA DE ROCK?


En su cohesión, en su unificación de ideas, en su norte claro, en creer en lo que están haciendo, en su perseverancia, en la ausencia de egos insensatos. Listo. Esto que debería ser una publicación corta, me veo en la obligación de ahondar un poquito más.

¿Vieron la película La Bamba? Pues bien, muy pocas biomovie, suelen gozar de un trato tan cercano con la realidad. Ahí se muestra a un chico de raíces mexicanas (un pobre chicano de nombre Ricardo Valenzuela) cuando es “descubierto” por un productor norteamericano, quien está dispuesto a convertirlo en una estrella del rock. Pero como condición le pide, primero, que cambie de banda y, segundo, que cambie de nombre, y que “desde ahora te llamarás Ritchie Valens”… El muchacho, a regañadientes, acepta el cambio de nombre, pero rehúsa a desprenderse de los compañeros con quienes inició este tortuoso camino en el mundo del rock and roll. El productor le insiste, y le dice que piense en su música... "Entiende, Ritchie, no a todos les toca"...  Ricardo queda en silencio, lo piensa y luego dice: “Acepto… Pero lo hago por mi familia”.

Y de estos casos, habrá cien mil. Se me viene a la mente el mundo del fútbol, donde al jugador más destacado de tu equipo favorito, de pronto se lo lleva un poderoso Club europeo o lo contratan para un influyente equipo local, ese odioso y acaudalado rival que suele hacer y deshacer equipos a su antojo. Y los hinchas, en lugar de alegrarse por tal acontecimiento, en lugar de congratular y desearle suerte al ahora “ex equipista”, pues lo insultan, le pintarrajean su humilde casa, asedian a su familia, le llaman “traidor”, “vendido” y todas esas estupideces que lo vemos mucho en esta y en otras esferas de la sociedad.





“Yo hago cosas, mientras los demás solo hablan de “hacer cosas”… Yo no salgo de fiesta, no fumo, no bebo, no tomo drogas… Todo eso me impediría el seguir trabajando” (Henry Rollins). 


Uno de los músicos más honestos y respetados del hardcore punk norteamericano, es Henry Rollins, el cantante de aquella bandaza californiana llamada Black Flag (Bandera Negra). Su discurso siempre estuvo ligado a la anarquía, un pensamiento político que lucha por una humanidad más justa y en paz. Y él creía mucho en La Cultura, él pensaba que las obras arte, eran el ariete para el cambio de rumbo en este planeta. Y se dio a la tarea de fundar su propia productora y editora de música y libros. Los conciertos son una forma de financiarse, pero para una banda “no comercial” eso es insuficiente. Así que comenzó a aceptar hacer propagandas televisivas para las más destacadas firmas comerciales. Y una de estas fue NIKE. Y de pronto vimos en la tele al gran Henry Rollins, haciendo spots televisivos para tan poderosa marca. La reacción de algunas bandas y fanzines underground, no se hizo esperar, y competían entre sí para ver quien lanza el insulto más grave hacia “ese traidor de Nike”. Su banda demostró fortaleza, apoyando a su cantante, y no desentendiéndose de sus actividades “paralelas”. Y lo más contundente vino del propio Rollins, cuando dijo: “Si cada spot publicitario, me va a servir para poder editar un libro de algún escritor nuevo, o un disco de una banda desconocida… pues seguiré, eso no lo duden”… Cerrándoles la boca a todos los idiotas.

Y volvemos al inicio. El creer en lo que hacen y el no dejar que otros decidan por ti, hace que tu posición dentro del mundo del rock, sea lo suficientemente fuerte como para NO ser tumbado. La fortaleza de una banda de rock (y creo que la fortaleza de cualquier individuo en una sociedad tan intolerante, competitiva y egoísta), dependerá de lo claro que tengas tus sueños y de lo sólido de tus objetivos. 


lunes, 6 de abril de 2015

GUIA IMPRÁCTICA PARA DETECTAR A UN POP - 3ra Parte


Me presentaron a un joven que decía ser músico, y como para hacer conversación, le pregunté “¿y qué música haces?”… Y el joven me dice: “Música Comercial”… Tonces yo le dije… “pero ¿qué clase de música? ¿Tropical? ¿Canción ligera? ¿folklor? ¿punk melódico?...”  Y el individuo de nombre Jonel, dijo: “comercial, pe…. eso que se escucha en la radio…”.  Tonces ya a riesgo de caer pesado, le volví a preguntar: “¿Pero qué?… ¿Bachata?, ¿Cumbia?, ¿Salsa?, ¿Heavy Metal ochentero?, ¿Baladas?, ¿Reguetón?”…


 Al final, el joven nunca me supo responder. Él entendía “música comercial” como si fuera un “género”, un “estilo”… Algo así como lo que hemos estado hablando sobre el Pop, que en algún momento en la Historia, de pronto alguien utilizó este apócope tan lindo, para volverlo un “género”, un “estilo”, pero especialmente, un insulto. 


Pero creo que ya a estas alturas, estoy seguro que los que se han soplado los dos capítulos anteriores, estamos de acuerdo en que el POP, como resonancia sonora, es un tipo de coloración musical que encierra búsqueda, armonías elaboradas, coqueteos con sonidos exóticos legados de otras culturas, experimentación, letras inteligentes y sencillas, algunos con muchas ganas de irrumpir en las radios, mientras que otros se arropan con un tejido sonoro terriblemente anti-comercial, vale decir, tal y como se podía leer en los stikers adheridos como advertencia en las portadas de los discos de “música pop” de finales de los 60’s e inicio de los 70’s: “CUIDADO: MÚSICA ANTI-COMERCIAL Y NO BAILABLE”.



 



Pero entonces ¿desde cuando se usa POP para insultar a alguien? ¿Desde cuándo POP pasó de ser “anti-comercial y no bailable”, para terminar siendo TODO lo contrario? Y justo cuando estábamos conversando sobre el tema con unos amigos, salió a relucir un disco que se editó en 1976, un disco en vivo del recordado Peter Frampton, el histórico “Frampton comes Alive”, que terminó sepultando a todos los colegas, batiendo increíbles records de ventas y acaparando las emisoras con éxitos como “Show Me the Way”, canción suya de un disco anterior, que en su momento nadie le dio bola, pero que aquí se volvió un hit mundial. De pronto los grandes productores dijeron: ¿por qué tenemos que seguir manteniendo a tanto genio quisquilloso, a progresivos con inmensas orquestas, a  alcoholizados y melenudos rockeros que a cada rato hay que sacarlos de la cárcel o hacerlos ingresar a rehabilitación?... ¿Por qué debemos seguir pagando inmensas fortunas en Estudios de Grabación, ensayos y Hoteles, cuando un solo tipo, con su grupito de 4 personas, graban un “alive” y enriquecen a la Compañía sin tanta cosa???”…  Y no vayan a pensar mal, pues Frampton tenía toda una historia a cuestas. Él llegaba de un grupazo de rock pesado llamado Humble Pie (uno de mis favoritos), y de pronto la chuntó haciendo un rock menos enojado, más melódico, con letras de amor... Y para colmo el muchacho había sido bendecido con rasgos angelicales, muy guapetón el tío, lo cual hizo del buen Peter, un super ídolo en todos los super niveles.




 Y justo por esos años, comenzaron a decir que el sonido de Framptom “se había vuelto más pop”… ¿Ah?... Según mi sesudo entendimiento de aquellos días, ¿eso no debería ser mejor?... Pues NO. Ya estaban usando el término POP como un insulto, como un intento de rebajar la calidad del trabajo musical de quien sea. No quiere decir esto que el disco de Peter Frampton haya sido el punto de viraje para el cambio de significación de un término como POP. Pero digamos que ya por ahí viene la cosa. Como que la bisagra de la historia estaba marcando el cambio de rumbo para los nuevos adjetivos y las nuevas maneras de calificar o para descalificar los trabajos musicales “menos aventurados”. Ya para los 80’s, el término POP estaba en toda su marcada y ofensiva significación actual. 


Pero todo este fango en donde han pretendido hundir a una etiqueta como "Pop", NO ha determinado que "todos los Pop son comerciales y apestosos"... Ha subsistido un Pop con claros tintes diáfanos, inteligentes, majestuosos, honesto y cristalino. Los actuales propulsores del Pop, lo dividen en "Pop" y "Pop Comercial". Por eso, de hoy en adelante, habrá que tener en cuenta todas estas apreciaciones, antes de querer usar tan ligeramente, este histórico membrete, ya no como insulto, sino como una tonalidad más dentro del amplísimo espectro sonoro con que cuenta el habitante de este planeta, tanto para hacer música, como para escucharla.    


Discazo del 67, signado como uno de los más grandes monumentos del POP

 

domingo, 29 de marzo de 2015

GUÍA IMPRÁCTICA PARA DETECTAR A UN POP - 2da Parte



Uau, increíble la respuesta que se obtuvo tras la última nota en el Blog, sobre el POP y el Rock. De pronto salgo de mi casa, y justo cuando estaba por el Centro Comercial Cantuarias, celebrando la Hora del Planeta,  una inesperada y nebulosa multitud de aproximadamente 3 personas, comenzaron a hablarme del artículo. Y se armó tal conversa, que me veo precisado a hacer una Segunda Parte. Así que, agárrense, que esto del POP, es toda una interminable saga.


Si la canción que escuchas, es sobre un amor que no está, pero que podría regresar, es Pop. Si es sobre truenos, violencia y envuelta en salvajes guitarras, es Rock. Si es sobre “hombres de otro día” o de “hombres que no pueden dejar de masturbarse”, no hagan caso, solo soy yo. Y si es alguien diciendo “Cartas Falsas”, peor aún, aléjense con prontitud, es solo Joffre queriendo ser popular.  
Mi amigo Joffre, recontra POP


Y justamente el apócope de esta palabrita (vale decir: “POP”), es (en la música) el origen de tantas admoniciones, insultos y agravios, que han anclado sus hígados más notorios, en el magullado mundo de la canción.


 

Según Wikipedia, la primera canción registrada como “pop song”, data de 1926, usando el término ‘Pop’ “en el sentido de una pieza musical que tenga atractivo popular”. Pero como a Wikipedia no se le puede creer mucho, habrá que irnos hasta el siglo XII, donde arrancan los primeros cantores populares: los trovadores, los juglares, los goliardos o los Minnesänger (alemanes)…Tipos que hicieron que la música deje los claustros solemnes de una Iglesia o un Castillo, y pase a manos (y oídos) de un público más…. “POPular”.

 

Ya para los 40’s y 50’s del siglo XX, el término “música pop”, se le aplicaba a un tipo de canción más bien liviana, destinado al mercado mas joven, como para diferenciarlo de “la abominable música negra del rock and roll”, cuyo lenguaje sexual y destructor de tabúes sociales, estaba poniendo de cabeza a la pacata y racista sociedad norteamericana.  




 Es en los 60’s en que el término POP, adquiere toda una soberanía contracultural y subversiva, que comenzó a ser el edificio desde donde se comenzaron a romper todos los convencionalismos existentes. El término de arte POP o músico POP, se comenzó a aplicar a todos aquellos que estaban a la vanguardia más extrema, tirando abajo todo tipo de tradición. El Pop negaba todo lo que siempre se tuvo como “bueno” o como “de buen gusto”, y lo desparramaba por el mundo con total desacato.


 Es en aquellos días, que arrancan los “Pop Festival” (Festivales de música, teatro, poesía y arte en general), donde el Rock más contundente y comprometido con la vida, daban el fondo sonoro perfecto para un mundo que estaba siendo zarandeado por toda esta oleada de manifestaciones de turbulento ‘Pop’.



 Para los primeros 70’s, el Pop continúa siendo la etiqueta más altiva. Pero para la segunda mitad de esta década, el término POP se vuelve despectivo. Alguien comenzó a utilizar la expresión “pop” cual si fuera un “estilo musical”, sentenciando que tales y cuales artistas livianos (los clásicamente llamados “músicos comerciales”), hacían una “música pop”, una canción “pop”, en un “estilo pop”. A partir de ahí, toda aquella manifestación musical que sea fácil de escuchar, rápida de digerir, “efímera”, “sin pretensiones artísticas”, sin reclamos sociales, “construida para vender”, etc, etc… será “pop”.  


 Yo entiendo POP, como las canciones de los Beatles, algunas cosas de Pink Floyd, los momentos más coloridos de bandas como Yes o Génesis, las cosas más pintorescas de Bowie, Velvet Underground, Jethro Tull, Procol Harum, Brian Eno, The Cure, Blondie… O de cosas más recientes como Radiohead, Oasis, Maroon 5, Greenday o the Killers, así vengan los sabiondos a pegarme. Porque el POP no es un “estilo musical”, es una manera de convivir con la música, es un dichoso encuentro entre hermosas melodías, armonías ingeniosas y letras sencillas o surreales. Es un prado cultural, una revuelta social de los sentidos. Es una vuelta al más subyugante barroco, visto desde sus colores más epilépticos.


 Si Wagner volviera a la tierra, sería un Rockero irreductible. Si Beethoven regresara, seguiría haciendo música orquestal y algunas piezas de pop brillante (tipo “Claro de Luna”). Pero si Bach (lo más grande que ha parido el planeta Tierra) retornara a este mundo, definitivamente sería un completo y total POP.


Bach, el maestrísimo Maestro de todos los Maestros de Maestros.


 

jueves, 26 de marzo de 2015

GUÍA IMPRÁCTICA PARA DETECTAR A UN POP


Face Rock es un grupo de Facebook donde, mayormente, se habla de todo lo relacionado con la música, teniendo como fondo bullanguero, todas las variables -digamos- más "serias" del rock, como el progresivo o el llamado "rock clásico", dando coletazos con el jazz contemporáneo, la música clásica y todo aquello que nunca verás en los magazines más populares.

 Justamente este término, el de "popular", fue motivo para una curiosa pregunta que hizo uno de sus miembros, el amigo Hugo Salazar, alguien no sólo conocido por su faceta actoral, sino por ser un versado de la música y por haber dirigido excelentes programas de rock. Hugo dijo algo así como ¿Desde cuándo el término "Pop" se volvió un insulto?... Pregunta un tanto retórica, pero haciendo un poco de memoria, me vi en la real encrucijada de ubicar el punto exacto en dónde la palabrita “Pop” se volvió una de las peores diatribas que algún músico "serio", pueda recibir.


 Siempre que se menciona el Pop –al menos entre los rockeros más refunfuñones-, se le trata en términos despectivos: "Esos tipos eran unos rockerazos, ahora están más Pop"... "Me gusta su etapa de experimentación, lo que hacen ahora es un asco, suena muy Pop"... "El Pop es el Rock de los maricones"... Y así por el estilo, destilando toda clase de expresiones y teorías acerca de este binomio (Pop y Rock) que, habiendo caminado de la mano por tanto tiempo, de pronto se hayan divorciado hasta el punto de verse como enemigos. "Si en la foto de portada, el grupo aparece en una playa, son Pop... Si aparecen todos mirando a la cámara, con gestos serios pero inofensivos, son ‘Indie’ o ‘Brit Pop’... Si aparecen sobre un basural, con un auto chocado y un perro orinando, es Rock"... Que bárbaro... 


Estos... ¿son Rock o Pop? ¿O Pop Rock?  ¿ o Doom Metal?


La pregunta es entonces: ¿en qué momento de la historia, un término que envolvía a todo un acontecimiento social, a toda una vanguardia cultural (o "contracultural")
, se volvió "un estilo musical"? ¡Y un "estilo" totalmente vilipendiado, mancillado y avergonzante!. Supongo que esta diferenciación (un tanto hitleriana y muy desagradable) se debe haber producido en la segunda mitad de la década del 70… Porque hasta el 73, 74, el Pop todavía era un terreno respetado y colindante con los axiomas más subversivos e insurrectos del Arte. Mi libro favorito es “El Mundo de la Música Pop”, de Rolf Ulrich Kaiser, y data de 1972. Pero con ese título, ahora, no creo que hubiera gozado de mucho respaldo.




Una de las revistas más notorias en esos días (en el Perú) era “PoP”, proveniente de Suiza (que muchos pensaron que era alemana), y lo que mostraban era la actualidad más envolvente del mundo del rock. En esa revista, tanto los Who, Deep Purple o Yes, como también los hermanitos Osmond o Abba, todos compartían la etiqueta de “pop”. En cambio, en estos días, si tú, que eres un rockerote a más no poder, ves una revista llamada “Pop”, lo primero que harás será escupirla. 



 Después están los colegas que se escudan tras denominativos un tanto degenerados, como “pop-rock”, “pop-punk” o “pop progresivo”… No, pz… O eres uno o eres otro. No seas pendejo. Génesis haciendo “The Battle of Epping Forest”, es Rock Progresivo; Genesis haciendo "Follow You, Follow Me", es Pop, punto. Billy Idol haciendo "Your Generation", es punk rock. Billy haciendo “Eyes Without A Face”, es Pop, no hay de otra. No hay nada más gracioso que ver a los metaleros renegando cuando ven que bandas de “hair-metal” son llamados “metaleros” por la prensa… “Esos NO son Metal!! Son Pop con guitarras distorsionadas!!!”…




Al final, hermanito, el asunto es disfrutar la música como te plazca y etiquetarla con lo que te de tu regalada gana. Ser un "Pop" en la actualidad, no es bien visto por los trogloditas más circunspectos o para una cierta manada de críticos, para quienes la música ya pasó a un plano de "vaca sagrada". Ser un "Rock" tampoco te garantiza un halago, pero creerás que te avergüenza menos... Lo que es yo, sigo empeñado en hacer canciones de pop-blues matizado con un pop-progresivo metalero con pinceladas pop-rock-dance, algo de indie-tropical, Pop-Folk-punk y trova pop hardcore. Cuando acabe, se las ofreceré a los hermanos Yaipén. 

martes, 24 de marzo de 2015

LOS RAMONES


DE CÓMO LA BÚSQUEDA POR UN PASADO, TERMINÓ GENERANDO EL FUTURO

No recuerdo ningún caso en que los integrantes de una banda, desaparezcan (todos) de la faz del mundo. Hasta donde sé, es el único trámite en que una banda clásica, pierde a todos sus miembros originales. De los Beatles quedan 2 (3 si contamos a Pete Best). De los Who solo nos quedan dos. De los 5 Sex Pistols que hemos visto, quedan 4… Hasta de bandas mucho más antiguas, como The Comets (de Bill Haley) o de la banda de Elvis Presley, aún quedan varios con vida. Pero de los Ramones, ya no nos queda ninguno.  La banda número uno de la órbita alterna, aquellos que la iniciaron y la proyectaron, simplemente desapareció. El último en irse fue Tommy, a quien la chamba de músico, al parecer, no le era muy seductora. Así que se decidió por la producción, sorprendiendo con un trabajo elevadamente pulcro y muy profesional.  Su puesto lo cubrió Mark Bell, que luego pasaría a llamarse Marky Ramone, contándose hasta 8 miembros que entraron y salieron del grupo, con la curiosidad que 4 de ellos han sido bateristas.


 


 Comenzaron a tocar en 1974, un año bastante particular, un punto bisagra en la historia de la música donde el retomar el espíritu que movilizó al primitivo rock and roll en los 50’s, se volvió un verdadero mandato. Desde el inicio arrancaron con ese potente rock and roll de tres acordes, en virulento y reminiscente tono bubble gum, mostrándonos su enfervorizada pasión por el Pop de los 60's, los emblemáticos MC5 y los inmortales Stooges de Iggy Pop. Con letras tontuelas y con actitudes de matones de esquina, lanzaban sus apasionadas cápsulas de dos minutos y medio, en agotadores y  adrenalínicos shows de media hora. Su imagen a lo rocker de los 50's aunque con pelo largo, su ropa despedazada y su apatía, despertarán todo ese futuro universo punk que será parte de un nuevo torrente de bandas y meteoritos que iniciarán camino solo con verlos.


 Para Febrero de 1976, los Ramones inician las grabaciones de lo que será su disco debut, con himnos que rodarán por la imaginería del futuro Punk Rock como "Blitzkrieg Bop", “Now I Wanna Sniff Some Glue", "53rd & 3rd" y “Judy is Punk”. Esta placa saldrá en Abril de ese año. Para el 4 de Julio, dan su primer concierto en Gran Bretaña ante el alborozo de sus jóvenes fans, varios de ellos futuras estrellas en el firmamento del punk rock británico.

 La primera vez que leí algo de los Ramones, fue una de esas notas que suelen hacer los badulaques que desconocen totalmente los nuevos fenómenos y no hacen más que lanzar improperios e insultos basados en su ignorancia. El no poder entender algo o –peor aún- el tener la escalofriante sospecha que ESTO sea un fenómeno real y no un pre-invento de la Industria, pues los asusta. En la música no suelen haber muchos de estos casos de honestidad comprobada y de realidad innegable. El tipo decía algo así como que eran unos chicos “disfrazados”, que se ponían sus casacas de cuero y sus gestos de malos “solo para la foto”, que sus pantalones habían sido rotos “con tijeras” y –en suma- , que solo eran unos “patoteros pre-fabricados”. Maliciaban que luego de las fotos, se sacaban “el disfraz” y se subían a su limusina y andaban por el mundo como cualquier otro ciudadano “decente”. 

 Los Ramones, intentando encontrarse con el pasado, generaron el futuro. Los Ramones, Johnny, Tommy, Dee Dee y Joey, representan demasiado no solo para los de mi generación, sino para varias generaciones que llegaron luego, donde los 4 hermanitos fueron la punta de lanza de un sonido y de una particular manera de hacer los shows, en donde la original actitud punk (más punk que todos los punks juntos) sembraría la mejor semilla de sedición sonora que hayamos conocido.
 
Para mi mala suerte, este fue el primer disco de los Ramones que escuché... Imposible No quedarse enganchado para siempre.