martes, 23 de febrero de 2016

BEE GEES- La habilidad de caminar por senderos oscuros y no caer


Por más que la prensa local de rock esté contaminada por la farándula (usando los mismos patéticos recursos), aún quedan algunos reporteros con cierta clase y muy acuciosos. Hace poco, uno de estos que había hecho toda su tarea, me preguntó: “Ví en tu Facebook que te gustan los Bee Gees, y es algo que repites siempre en tus libros”… Yo le contesté afirmativamente.

-         -  Pero no incluirá su etapa discotequera… ¿O sí? –preguntó el joven.

-         -  (risas) Pues no, amigo. Yo crecí con todas las gravitaciones posibles de la música: rock pesado, música orquestal, coral, rock liviano, soft, minimal… Y la primera etapa de los Bee Gees es increíblemente bella, por más que a muchos de mis contemporáneos les haya caído muy meloso. Peor que Bread o los Carpenters. Pero tienes razón, la etapa funk y disco ya no me atrajo mucho. Hasta en las portadas de sus trabajos había menos ingenio, y ahora eran como desabridos carteles de propaganda.

-         -  Pero he visto en una entrevista que calificas a Barry Gibb como el más exitoso compositor pop de la historia… ¿Tanto así?

-        -  Tanto eso y más. Antes había reservado ese sitial a Elton John o a alguien de su calibre. Pero Barry es alguien que desde pequeño hizo solamente “éxitos”. ¡Ya quisiéramos muchos de los que nos dedicamos a hacer canciones, tener tan gigantesca habilidad! Toda canción escrita por él se transformaba en un masivo hit radial. Cuando los Bee Gees dejaron de ser un poco la atracción para la Industria, el buen Barry siguió componiendo éxitos, tanto para él como para sus hermanos y para otros artistas. Sólo basta hacer un poco de memoria y se encontrarán con veintenas de “números uno” concebidos por la mano de este genio.

Al final, la conversa (llevada a cabo en una radio universitaria) se trasladó únicamente a hablar de los Bee Gees, de Barry, Robin y Maurice, de su otro hermano (Andy) muerto de sobredosis, o cómo fueron dejando este mundo dos de los hermanitos, tras larga pelea con el cáncer. Insistí que “First of May” es una de las mejores canciones de la historia, y que mi adolescente corazón dio un enriquecido salto cuando escuchó “Spicks and Specks” y se diluyó con “Run to Me”.  Porque mucho más allá del colchón de mullidos violines y arreglos empalagosos, estaba la excelencia en las composiciones, la pulcritud de sus voces, la habilidad para poder caminar por el lado más comercial de la Industria y no caer en lo estruendosamente banal y desechable. (Daniel F)


jueves, 18 de febrero de 2016

AQUELLOS EXTRAÑOS DE PELO LARGO


Cuando me escuchan hablar con tanta emoción y gratitud del rock argentino de finales de los 60s e inicio de los 70s, no falta a quien les pique alguna magnificente curiosidad. Porque no sólo era la música, los personajes, sus iniciativas literarias, sus medios subterráneos de difusión, sus heroicos programas radiales, sus conciertos y recitales... Era también su resistencia, una resistencia y una terquedad basada en un inconmensurable amor por el rock and roll. Muchos conciertos eran en trasnoche, cuando ya los locales habían cumplido con su cuota de entretenimiento social. Así que dejar que unos melenudos puedan usar sus instalaciones (melenudos desconocidos para las grandes mayorías) no los haría más ricos, pero tampoco más pobres.

Y para la policía, un encuentro de jóvenes en trasnoche, significaba un gran momento en el cual podían ejercer todo su sadismo ante muchachos que, en realidad, no significaban peligro alguno. En aquellos días, andar con pelo largo y vestirse "extravagantemente", estaba prohibido. Así que cuando ibas a un concierto, sabías muy bien que la policía podía detenerte en el camino. Y si te librabas de eso, pues tenías la seguridad que la policía estaría esperándolos a todos a la salida de los teatros. Y eso pasaba. La policía correteaba y cazaba pelilargos por pura y satánica diversión, como en los peores días del fascismo. Los detenían, los rapaban y, cuando el día comenzaba a aclarar, los soltaban. En el colmo de los colmos, para poder salir con el pelo largo, debías de portar un permiso...



Este documento pertenece a Félix Pando, tecladista de La Joven Guardia, banda que en 1968 se hizo conocida gracias a canciones como "El Extraño de Pelo Largo" o la no menos conocida "La extraña de las botas rosas". En el mismo se lee que por estar en plena filmación de una película, el portador de este documento, se ve en la necesidad de usar el pelo largo. Este permiso en particular, tenía un periodo de validez que iba del 10 de Septiembre al 30 de Octubre, luego del cual tenía que borrar todo vestigio de melena de su apesadumbrada cabeza, claro, a menos que quiera pasar un mal rato con la policía. (Daniel F)


Nota de Crédito: Este documento lo colgó en Facebook el amigo Jorge Parajua en el Muro de simpatizantes de la revista Pelo, revista argentina que se encargó de propagar y pregonar, todo este duro mundo de la música cargada de tantas vicisitudes juveniles. 

martes, 16 de febrero de 2016

¿PREMONICIÓN o SUERTE?


Hace unas horas regresaba de comprar pan, cuando en una calle, al pie de un edificio en construcción, alguien, desde un auto en movimiento, saca su cabeza y me dice “F, lo máaaximooo!”… Yo detengo mi marcha, giro mi cuerpo y respondo la gentil expresión con un saludo y una sonrisa. Y en el momento de retomar mi camino, plum!... una pesada pieza de metal cae delante mío desde uno de los andamios de aquella obra, empotrándose en la vereda… Si no me hubiera detenido en ese segundo, si nadie me hubiera pasado la voz, lo más seguro es que ahorita no estaría escribiendo nada.


Este episodio de salvarme de alguna calamidad por obra y gracia de las casualidades o el designio incomprensible de alguna mano invisible, la he experimentado más de una vez. En una ocasión, en los tiempos en que para ir a tocar a provincia recurríamos a algún informal terminal terrestre, nos tocó dar un concierto en la localidad de Cajamarca. Toda la banda llegamos al paradero de Fiori. Casi todos los buses estaban llenos. En eso vimos un Bus color blanco que decía “Cajamarca”, listo para salir, con varios asientos vacíos. El vehículo era lo suficientemente atractivo como para decidir abordarlo. Los músicos subieron y acomodaron sus instrumentos. Mientras ellos hacían eso, yo me fui a un teléfono público a llamar al organizador en Cajamarca, nuestro amigo Oscar Pajares. Le describí el Bus, el color, la disque “empresa” y listo. Ambos calculamos que nos estaríamos viendo entre 6 y 7 de la mañana. “Acá los esperamos”, me dijo el buen Oscar.

Oscar Pajares, generador del mayor movimiento de rock que vivió Cajamarca en los años 90. 

En ese viaje, yo había ido con mi novia. Y cuando por fin ambos subimos al Bus, mi novia me miró asustada. Le dije “¿Qué te pasa?”… Ella sólo respondió: “Acá, no. Vamos a otro Bus”… Intenté encontrar una explicación, pero ella sólo dijo:“Vámonos”. Entonces le dije a la banda: “Muchachos, vamos en otro Bus”… Lógicamente algunos se indispusieron y colaron sus gestos más destemplados. Al final subimos a un Bus que saldría una hora después del vehículo blanco que habíamos abandonado. Ya no hubo cómo llamar de nuevo al amigo Oscar para avisar que habíamos cambiado de Bus. Ojo: no eran los tiempos de los Celulares o la Internet, y no eran tiempos de andar gastando tantas moneditas en llamadas.

A eso de las 8 de la mañana, llegamos a Cajamarca. Abajo nos esperaban los Pajares y sus amigos. Pero algo malo estaba pasando. Todos tenían rostros de asustados, pelando sus pupilas en modo de pánico. De pronto alguien me ve a través de las ventanillas y grita “Ahí taaa!!”… Y todos corren a ver si era cierto. Me ven y todos se alocan. Pero no era porque había llegado “el famoso grupo de rock”… Todos comenzaron a abrazarnos como si fuéramos los sobrevivientes de algún terrible incendio. “¿Qué pasa?” –le pregunto al Oscar. “Nosotros pensábamos que estaban en el Bus que se cayó” –me responde Oscar con voz temblorosa… “¿Cuál Bus que se cayó?” –le dije. “El blanco, de la empresa en que me dijiste que venían. Se cayó al abismo en las afueras de Cajamarca. Casi todos se murieron”…… Nos quedamos helados.


En estas cosas de las premoniciones o la suerte, de pronto he tenido más suerte que premoniciones. Aquella mañana en Cajamarca, miré a mi novia, la abracé muy fuerte, y sólo atiné a decirle: “pa’ la próxima, no te discuto ni mierda”… (Daniel F)


Nota: las fotos del bus accidentado, no pertenecen a este relato. Sólo lo puse para graficar lo terrible de aquel accidente en Cajamarca. Accidentes que, lamentablemente, no han interrumpido su desgraciada estadística a nivel nacional.  

lunes, 8 de febrero de 2016

DEEP PURPLE - una púrpura orquesta entre malas lenguas


La crítica artística suele ser un mero ejercicio de opinión que, algunas veces, puede estar contaminada por cierta mala onda o una personal animadversión.Gracias a la crítica en la revista argentina Pelo, este disco no me interesó escuchar por un muy buen tiempo (no me juzguen, pe, uno era chibolo y todavía le hacía caso a la crítica)... Coincidentes opiniones en otros medios, acentuaron mi poco interés por oír tan ambicioso experimento.

Recién a finales del siglo XX, entre 1997 y 1998, mi interés por todo aquello que amaba en los 70s, tuvo un súbito destello, casi un incendio, y me aboqué a la indetenible tarea de retomar mis raíces. Fué así que conseguí en video (VHS) el concierto para grupo y orquesta que Deep Purple publicó en 1969. Fue fantástico. Si bien había mucho de lo que la crítica esbozó como antorcha para quemar este disco, pude encontrarle muchos puntos a favor que me hicieron disfrutar este concierto de principio a fin. Que había una "desunión entre el grupo y la sinfónica", sí, claro que la había. Que "el sonido no estuvo correctamente mezclado", también es cierto. Y en el video eso se aprecia mucho más, pues hay momentos en que la banda está tocando a todo tren, y la Orquesta está también dándole duro a las fanfarrias, pero estos últimos no se oyen!... Entonces el divorcio agranda su sombra y oscurece el resultado final. Desde ya que las limitaciones técnicas (8 canales, supongo, si no es menos), contribuyeron a que el disco no salga con el equilibrio sonoro con que debió salir. Pero haciendo a un lado todos estos detalles, las partes de rock y las partes clásicas, están muy bien logradas. Los solos de Blackmore, el trabajo de Lord, la voz del debutante Gillan que te despedaza, Ian Paice y Glover sosteniendo todo... 

la banda y el director de la Orquesta Sinfónica, Malcom Arnold

En fin. Para esta época (finales de los 60's), Purple ya era una máquina pesada para el rock. Pero sería después de este disco que conseguirían afianzarse como uno de los nombres más importantes y fundamentales en la historia, cuando en 1970 iniciaron esa seguidilla de aplastantes producciones que iniciaron con el inobjetable "In Rock". (Daniel F)







miércoles, 3 de febrero de 2016

CONFUSIÓN Y RENACIMIENTO - un disco de los machos


Cuando uno es joven, la confusión puede ser un acompañante perenne. Pero si esa confusión se prolonga, pues habría que preocuparse un poco. Para 1981 yo ya no era ningún adolescente, ya peinaba 20 veranos y un onanismo a todo galope. La radio aún era una compañera de traumas y era lo que nos salvaba del suicidio. Por ahí estaban Juan Enrique Krateil con su programa "Sólo Rock n Roll", Hugo Salazar con su "Caverna Subterránea" o Guillermo Llerena Godoy, con sus eternos "Musicalissimo". Fueron años donde comenzamos a esculpir nuestra personalidad y donde, en lo personal, establecí mis más férreas posturas ante las modas, la música, la industria cultural, la política y todos los fenómenos vanguardistas y contraculturales.

Pero la confusión puede asaltarte en cualquier momento. Resulta que en aquellos años de afianzamiento, cambiando de emisora, me sorprende una banda súper agresiva, sucia y con psicóticas ganas de ser un endemoniado vitriólico haciendo metástasis. No me gustaba, pero me daba curiosidad saber quiénes eran esos enfermos... Cuando termina la canción, el conductor dice: "esto fue lo último de Village People, con su canción Food Fight"... ¡Village People!  -dije en total estado de zozobra mental. ¡Mierda!... ¿Los que cantaban Macho Man?... ¿Qué le pasa al mundo? ¿Ahora escucharé a Julio Iglesias cantando un hardcore? ¿Jimmy Santi iniciará en el Perú un movimiento punk en contra del sistema corrupto y castrador? ¿Nuestro Presidente Belaunde saldrá con una cresta verde a dar un discurso?... Noooo.... 
Menos mal que aquello fue un episodio aislado en el mundo de la música. Aquel disco de Village People, llamado "Renaissance", significaba un "adiós" a la Disco Music y una manera de "renacer", de acomodarse a los nuevos tiempos, repletos de New Waves radicales, New Romantics, proto-emos, post punks, etc. Fue una producción que, obviamente fue un desbarrancado fracaso, quedando como una rareza que algunos fetichistas siguen tratando de conseguir.

Hace poco lo vi en una tienda, en vinilo, con la tapa maltrecha y atacada por el moho. Estaba a 7 soles. Hasta me dieron ganas de comprarlo. Pero -me dije- eso podría alimentar mis pretéritas confusiones y podría hacer una peligrosa regresión de la cual tal vez no me salve. De pronto me van a dar ganas de arrebatarle el estuche de maquillajes a mi tía Clodoalda para verme como un ochentero Blitz Kids, y salir a la calle como Boy George... Pero, amigos, ni así me podría ver más ridículo que Anel Townsend defendiendo al candidato Acuña. (Daniel F)





martes, 2 de febrero de 2016

DISCOS DE COVERS - entre la desesperación y el reto




Dicen que cuando alguien hace un disco de covers o comienza a reeditar sus propios trabajos en plan de "nuevas versiones", es que el pobre está a punto de besar la lona o está pasando por el peor de sus momentos. El caso del "Pin-Ups", disco de covers del gran David Bowie, rompe la conjetura. Pues estas versiones (en su voz, en las manos de los Spiders From Mars) adquieren una dimensión nueva e increíble, pero conservando la magia de sus orígenes. Recuerden que en la época en que salió (1973) Bowie había adquirido merecidamente el status de súper estrella, tras editar joyas como "Ziggy Stardust" (1972) o "Aladin Sane" (1973). Y estaba preparando un súper disco con una gira monstruosa basada en un siguiente proyecto que se llamaría "Diamond Dogs" (1974), que fue otro gran acierto. Así que este PinUps se desenvolvió por el mundo de los discos, no como el "recurso barato de un artista desesperado", sino más bien como una producción con vida propia, tan así que muchos punkrockeros londinense sitúan a este disco como de los más influyentes, por sus sólidas estructuras de vitalísimo rock and roll y por rescatar material de épocas bastante extraviadas, fundamentales para los orígenes del punk.



Pero si, pz, los discos de covers suelen ser eso, recursos baratos para artistas a quienes el talento ya caducó. O (para no desentonar con el anterior post, el de Lou Reed) también podría ser una manera más o menos solapa de zafarse de las cadenas de alguna discográfica que quiere algún disco "de lo que sea", y donde el grupo, para no dejarles a la compañía algunos temas nuevos, prefieren sacar un disco de versiones o de re-versiones de sus propias canciones, y que la discográfica de mierda, se joda!

Y lo otro es hacer un disco de covers como un respiro, como una pausa entretenida, para luego seguir con el trabajo en serio. Porque el reto de hacer un “cover” es que luego TU versión va a ser comparada con el original. Así que tampoco es tan fácil el asunto.  El primer cover que me impresionó, definitivamente fue "Con una ayudita de mis Amigos", canción de Lennon y McCartney (The Beatles) interpretada por Joe Cocker en Woodstock. Fue impresionante. Es tan poderosa y tan diferente del original, que muchos nunca supieron que era una canción de los Beatles.

Las versiones de Yes de temas de (otra vez) los Beatles o de Paul Simon ("América"), también son dignas de eterno elogio. Los Ramones tienen un disco de covers que, francamente, no estuvo muy a la altura de las expectativas (pero bueno, qué esperábamos). Pero su cover de un tema de Tom Waits ("Yo no quiero crecer") fue lo único que salvó a su disco epitafio: "Adiós Amigos".

El que si NO se salvó fue el ofensivo "Thank You", disco de covers de Duran Duran, editado en 1995, que fue catalogado por varias publicaciones como "el peor disco de la historia". Auch!... Peor que el Metal Machine de Lou Reed, que ocupó el 2do lugar.

Tom Waits, sacando de apuros a gente como Rod Stewart o los Ramones

Yo todavía no me animo a sacar un disco de covers. Hace tiempo pensaba hacer uno con versiones de canciones de bandas peruanas. El asunto es que todavía sigo produciendo material propio, así que, por el momento ese proyecto está en pausa. Y los únicos covers que sigo cantando, son los de Fernando Ubiergo, el de los Saicos y "El Oso" de Moris. Espero algún día hacer un tributo a Salvatore Adammo, al asturiano Víctor Manuel o al rock argentino de inicio de los 70s (Nebbia, Vox Dei, Spinetta…), sólo espero que luego no me arrojen en el mismo ataúd que los Duran Duran… Tamaree... 
(Daniel F)

domingo, 31 de enero de 2016

¿EXISTE "EL PEOR DISCO DEL ROCK"?



Lógicamente NO existe tal estupidez. Pero cuando se habla sobre este punto, el trabajo de Lou Reed llamado "METAL MACHINE MUSIC", salta de la boca de los conocedores, cual liebre escapando de incendio.


La chismografia rock (que en este siglo se ha multiplicado hasta niveles peripatéticos) nos cuenta que Lou Reed estaba harto frente al (mal) trato de su compañía discográfica, pero no podía zafarse de ellos, pues le faltaba cumplir con un contrato que le exigía dos o tres discos más con la Empresa. Eso en tiempo-músico son por lo menos 2 años… ¡Pichula!... Entonces, de un plumazo, el bueno de Lou (que nunca fue ningún tonto) decidió reducir el lazo haciendo un disco doble cuya producción total demoró tan sólo 24 horas. Agarró su guitarra, la desafinó y él solito entró a la sala de grabaciones y le dijo al ingeniero: "graba". Durante una hora se dedicó a hacer ruidos y desfases, estrépitos y bostezos. Nada de su poesía, nadie canta, no hay secciones rítmicas… ¡Nada!... Una hora después, hizo lo mismo pero para el otro canal. (¡Caramba, no será Hendrix, pero no podrán negar que Reed era un profesional del estéreo!). Lo mezclaron (?), lo masterizaron (supongo) y listo. Ya estaba el gran disco. Los ejecutivos al escuchar semejante mamarracho, tuvieron serias dudas en editarlo. Lou los convenció (a medias, me imagino) de que aquello era un nuevo concepto dentro del vanguardismo, un experimento que sólo un genio como él podría lograr... "Que se agarren Pink Floyd y Mike Oldfield, que aquí llegué yo!"... Pastrulazo.

El disco salió y la gente fue rauda a buscar el "gran experimento sonoro". Al rato, ese mismo público comenzó a devolver aquella Máquina Metálica. Todos aducían "estafa", "bulla sin sentido", "una burla al sacrosanto templo del rock"...



Esta nota viene a colación, pues en ese didáctico grupo de Facebook llamado "Face Rock", uno de sus más activos socios (Fausto) puso un post sobre los peores trabajos realizados por grandes bandas, donde se incluían discos de Deep Purple, Rolling Stones o los horrendos Yes de los años 80. Y mi posición frente a eso era la misma que con la travesura de Lou, pues frente a una condena casi unánime, siempre saldrá alguien más bien agradecido por aquel menospreciado trabajo. Lo que para unos es una repugnancia sonora, para otros será una refulgente luz. No existe el "disco malo", sino el "poco apreciado".Todos los juicios en ese campo, terminan en las praderas de lo meramente subjetivo. 


Lo cierto es que en muchos casos, esos "discos malos" son el producto NO de “un bajón en el talento”, sino que son el resultado de perversiones salidas de las oficinas de la disquera, quienes obligan al artista a hacer cumplir los contratos, saliendo a la calle obras de los cuales no van a tener muy grata recordación (y peor nosotros, los fans, que casi nunca nos enteramos de lo que se juega detrás del encortinado empresarial). Otros artistas intentan COMPRAR sus propios contratos, con tal de zafarse de esa obligación. O, en su defecto, actúan como Lou Reed, sin importarle un soberano maní lo que vayan a decir los críticos o los fans, todo con tal de librarse de la disquera.

En mi caso, una vez firmé contrato por dos discos que debían salir en un plazo determinado. Cumplí con el primero ("El Origen de los Fundamentos") y seguí con mi vida. Al tiempo, los de la empresa me llaman y me dicen que ya estaban esperando "la siguiente entrega"... ¡Chucha! -pensé yo... ¿Tan rápido?... Y yo no tenía material como para un disco nuevo. Pero por esos días, muchos de mis conciertos estaban siendo grabados. Así que les dije a la Empresa que lo más rápido que podría entregarles era un disco en vivo. Lo escucharon, les gustó y lo editaron. Se llamó “En la Paradoja del Cero-47". Y la empresa le añadió: "Grandes éxitos en vivo". Menos mal que este trabajo fue super bien recibido, arrasando el tiraje en tan sólo dos días. Ah, y nadie fue a las tiendas a devolver el disco.




lunes, 25 de enero de 2016

¿EL TAMAÑO IMPORTA?


Eric Clapton dijo que SI. Los Pink Floyd también decían que SI, y delante de un sorprendido público sacaron uno con el doble del tamaño habitual. George Harrison también decía que SI, y sacó uno de triple extensión. Lógicamente estoy hablando de discos. De producciones discográficas y sus diversas maneras de extenderse a la hora de mostrarlas a la gente.

Últimamente muchas bandas peruanas, a la par de la moda en parcelas extranjeras, ya no hacen producciones de extensión habitual, recurriendo a esto que le llaman "EP", un disco de extensión pequeña que puede contener entre 4 o 6 canciones. Vale decir: una producción de unos 15 o 18 minutos. En los 60s, los EPs generalmente contenían 4 temas, y significaban algo así como "un avance de próximas ediciones", ediciones donde -a veces- no se incluía alguna del EP, quedando ese EP como una edición indesligable de toda la discografía del artista. Lo mismo sucedía con los llamados "singles", discos con sólo dos canciones, que servían más bien para promocionar a la banda.

Conjuntos locales como Serial Asesino, The Wolios, Sincronika, Kodigo Civil, Nostalgia, Radio Garage, Patanes, Energúmeno, Kuraka, entre muchos otros, han editado EPs. KURAKA, por ejemplo, anuncia una "trilogía de EPs" (vale decir, editar con poca pausa un triple EP como parte de toda una ambiciosa producción), lo cual es súper inteligente pues no te haces mucho lío por la configuración final de tus canciones, algo que, para maniáticos creativos, es estupendo. 

Muy al margen de aquellos que sueltan su material de forma gratuita (de "descarga libre" vía Internet), lo que me sorprende en la actualidad con este refulgente boom del EP, es que el costo para el público, resulten tan igual que una producción -digamos- "normal".
Mi compadre Salim, con su banda LIBIDO, acaba de sacar -para no desentonar con el entorno- un EP con 6 canciones. Cuando me dio la noticia, me alegré un montón porque yo sé muy bien lo jodido que es sacar un disco. Entonces le pregunté: "¿y cuánto le va a costar al público?"... Y Salim me dice: "Igual... Igual que cualquier otro disco nuevo"... Ahí sí que NO entendí.


Hace unos años sacamos una Ópera Rock llamada "La Ventana de los Cíclopes" y lo presentamos en el Parque de la Exposición. Y fue hermoso. Pero lo que nos angustiaba era NO tener el disco para esa fecha, pues las circunstancias habían demorado la fase de 'envoltura', pues tiene un paquete gráfico bastante exagerado. Ni cortos ni perezosos, la empresa Pánico Producciones, ideó una especie de EP o "mini play" (que también era otro nombre en el firmamento discográfico), donde estarían 5 canciones de esta ambiciosa Ópera. Y su precio fue de 5 soles. Como era de esperar, aquel disquito voló en pocos minutos entre las tres mil personas que nos acompañaron esa fabulosa noche. Es más: como la ausencia del disco "firme" se prolongó por 3 días, éste significativo "EP" se siguió vendiendo efusivamente en los lugares autorizados.


Todos sabemos que en el mundo de los escondrijos sexuales, el tamaño SI importa. Por el contrario, sabemos también que en el mundo de la política y las ferias electoreras, el tamaño del delito de los candidatos, NO tiene la menor importancia. Y al parecer, también en la música "el tamaño" ya pasó a mejor vida, siendo, a final de cuentas, el "tamaño" del precio o el "tamaño" de la calidad del producto, el que decidirá si el fan se acerca o no.

(Daniel F)